Gregoire Gathem, asesor legal en la Agencia Europea de “Fusion for Energy”, profesor asociado de Derecho Europeo en la UB y socio de nuestra asociación “Europeans in Catalonia” nos ofreció con motivo de la celebración del día de Europa, una muy interesante reflexión sobre los problemas actuales y futuros de la Unión Europea. Os invito a leer su ponencia que considero especialmente relevante en vísperas de las elecciones.

EL Futuro de Europa

Tenemos una cita con Europa

El futuro empieza ahora.

El próximo 26 de mayo tenemos una cita con la Unión europea y sus instituciones. Elegiremos a los miembros del Parlamento Europeo. Pero no se trata solo de elegir a los 751 eurodiputados (N.B. serán 705 cuando el Brexit entre en vigor). Del resultado de las elecciones depende la composición de la futura Comisión y todos los puestos de influencia en dicho Parlamento (Presidente, Vice Presidentes, Comisiones, etc.). Aún hay más: en noviembre acaba el mandato de presidente del Consejo Europeo D. Tusk y el Consejo europeo elegirá otro presidente para un mandato de dos años y medio renovable. También se elegirá a un nuevo Presidente del Banco central europeo para 8 años y hemos visto la importancia de la función en particular en un contexto de crisis financiera. La presidencia de turno del Consejo de la Unión de Rumania pasará a Finlandia. En fin, todo el equilibrio de las instituciones se determinará en las próximas semanas y a varios niveles (político, geográfico, género, tamaño, nuevo, etc.).

Sobre el Próximo Parlamento europeo

¿Qué podemos esperar del próximo Parlamento? Las predicciones son difíciles. Hay cosas que sabemos y cosas que no sabemos.

La fragmentación del voto (según las últimas proyecciones) en el sentido de nivelación entre los partidos reflejando el paisaje político nacional, con pérdidas de escaños para las fuerzas grupos tradicionales (Populares, Socialistas), subida para los liberales de ALDE y los euroescépticos. Las razones son diversas: cansancio de los partidos tradicionales, contexto diferente del de 2014 con nuevos temas (emigración (o identidades), terrorismo, clima) y variaciones territoriales (por ejemplo éxito de la Liga en Italia, el Reagrupamiento Nacional en Francia).

El Éxito de los Euroescépticos? A ver… Tenemos razones por las que esperar un auge de la representación euroescéptica (sondeo, política nacional). Pero la Incógnita es doble. (a) Influencia: por un lado, se tendrá que ver hasta qué punto estas fuerzas tendrán la capacidad de influir en el día a día de los trabajos parlamentarios. Por ejemplo: ¿Llegaran a un tercio? Eso supondría una capacidad de bloquear el Parlamento cuando se aplican mayoría de dos tercios, articulo 7 y moción de censura. ¿Conseguirán puestos de influencias? (e.g. vice-presidencias, Presidencia de las comisiones parlamentarias permanentes? (b) Unidad: por el otro, ¿Cómo van a entenderse para constituir un grupo numeroso e influente a pesar de sus muchas diferencias?

El comportamiento de los grupos políticos tradicionalmente pro-europeos:¿Es decir en qué medida seguirán actuando en el interés general por ideología? o, al contrario, si van cada vez más a perseguir los intereses nacionales por encima de los intereses comunes? De hecho, ya se ha podido observar una polarización en función de concepciones culturales diferentes e intereses nacionales en cuanto a votos importantes de la última legislatura (en materia social igualdad trabajadores, la directiva sobre el derecho de autor o el reglamento general de protección de datos). Se pueden observar varios ejemplos de desacuerdos dentro de los grupos políticos tradicionales: Liberales, entre LREM (Renaissance) y Rutte’s liga Hanseática; dentro del PPE, divisiones sobre la futura armonización fiscal con Luxemburgo, Irlanda, Países-Bajos); Socialistas varían en cuanto el nivel de liberalismo por ejemplo sobre el comercio internacional (PS Belga y SPD Alemán).

Una necesaria capacidad de enfrentarse a los retos de la próxima legislatura 

Necesitamos una Europa eficaz, con los medios y la agilidad necesarios para enfrentarse a problemas cada vez más complejos (notablemente en el ámbito digital) o políticamente sensibles (de soberanía) con resistencias (e.g. avanzar el tema del espacio de libertad, seguridad y justicia con la revisión del sistema de Dublín para la política en materia de asilo y de la armonización fiscal y social tan importante para luchar contra las desigualdades. A estas dificultades se suma la tradicional dificultad de obtener un resultado debido a la exigencia de la unanimidad).  ¿Y qué decir de la defensa? ¿Sería más difícil sin gran coalición?

Le eficacia condiciona la adhesión de los ciudadanos al proyecto. La ineficacia jugaría a favor de las fuerzas euroescépticas y nacionalistas alimentando su discurso sobre los disfuncionamientos de Europa (una triste paradoja de la que los responsables de esa misma disfunción acusan a Europa).

Y no estamos solos. Europa tiene competidores, rivales en la escena global. La Unión debe ser capaz de imponer su modelo europeo y sus valores – o al menos mantener un nivel suficiente de independencia – en ámbitos tan prioritarios como el clima y la protección de la biodiversidad (N.B. que debe ser la prioridad número uno!) o en la tecnología (visión de Europa sobre el uso de los datos personales o la inteligencia artificial). Como hemos podido ver en relación a la política comercial (al menos hasta ahora), Europa tiene más éxito cuando habla con una sola voz.

Pues esta tarea requiere eficacia y la eficacia requiere unidad, es decir más integración, más Europa. 

Las 3 amenazas para el proyecto Europeo: Erosión, División, Desilusión.

Desafortunadamente, esta eficacia, esta unidad está amenazada. Quería llamar la atención sobre tres fenómenos o tendencias que se van desarrollando y que suponen un peligro para el futuro de Europa y la eficacia de sus políticas. La Erosión, la División y la Desilusión.

Primero, el riesgo de erosión de la fuerza obligatoria del derecho europeo y en particular del control del estado de derecho y la defensa de los valores. Se van multiplicando los desafíos al estado de derecho y los valores de la Unión. En la última legislatura, el Parlamento ha sabido ser activo votando resoluciones con respeto a Polonia (e.g. sus polémicas reformas del sistema judicial) y Hungría (temas de reformas dudosas, universidades, prensa), Eslovaquia, Rumania y Malta (asesinatos de periodista en un contexto de investigación contra la corrupción), incluido la activación del procedimiento del articulo 7 TUE contra Hungría (y la Comisión Contra Polonia) y la organización de debates con los jefes de los Estados infractores. La aplicación del derecho europeo es un reto no solo para los socios más recientes, como lo podemos observar en tema de gobernanza económica y déficit presupuestario (sea justificado o no). Observamos también una ligera subida del número de recursos por incumplimiento. No creo que el peligro inmediato sea otro Brexit (salvo caso de ‘Bréxito’) o sea otra ‘amputación’. En cambio, deriva de un tipo de gangrena interna es decir Estados miembros que se quedan para sacar provecho de lo que les gustan y rechazan el resto. Una Europa débil y a la carta.  Veremos si Europa sabrá reforzar el sistema del estado de derecho. Mencionar que la Unión Europea ha lanzado un plan para un Pacto de Calidad Democrática (voluntaria) para vigilar mejor el deterioro de las libertades y del Estado de derecho detectado en algunos países miembros y que aspirará a imponer una disciplina similar a la que ha logrado el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en el terreno presupuestario.

El riesgo de división bajo las presiones de los grandes rivales (Divide et Impera) – Ya sabemos quiénes son los grandes ganadores del Brexit: Estados Unidos, que sigue ahora con su proteccionismo comercial (e.g. presiones sobre la industria automóvil alemana con amenazas de nuevos aranceles); Rusia, que siempre ha preferido hacer negocios con los Estados por separado y sigue haciéndolo para influir sobre las sanciones de la Unión y China, y sus inversiones dentro del marco del proyecto de la ruta de la seda y sus avances tecnológicos. Estas fuerzas externas juegan también dentro de los estados (el baile de la Lega Norte y Marine Le Pen con V. Putin, S. Banon). Los cambios en las relaciones internacionales (por ejemplo, las tensiones Estados Unidos-China) suponen oportunidades pero se convierten en amenazas a falta de unidad. O sea, para aprovecharlas y mantener la independencia, Europa debe estar unida; más que nunca!

La desilusión por parte de los ciudadanos europeos … es decir el riesgo de que creciente parte de la población coja otro camino. Hay una cosa buena del Brexit y de la retórica de Trump: Algunos ciudadanos (los pro-Europa) se han despertado. Esto ciudadanos se ponen de pie para defender sus derechos y el proyecto Europeo (e.g. millones de peticiones contra el Brexit, Partidos europeo como Volt, un discurso más europeísta de unos políticos, la elección de Caputova en Eslovaquia y la acción de la sociedad civil (asociaciones como Europeans in Catalonia). Son los ‘euro-entusiastas’. Son los que aprovechan Europa y sus beneficios (la gente cosmopolita, nómada, educada, móvil, urbana, viajan por el mundo, hablan idiomas). Pero no vamos a hacer Europa solo con los Euro-entusiastas. Solo con los Erasmus. Desafortunadamente, existe una brecha que va creciendo (hasta la creación de verdaderas identidades) entre este primer grupo y el grupo de los sedentarios, una población más rural, que ven el mundo a través de medios de comunicación de baja calidad o por la caja de resonancia de las redes sociales. Mirad el resultado del referéndum sobre el Brexit ¡Esta división se amplifica aún más por una división económica: los que se sienten abandonados por la globalización, con más miedo hacia el futuro! Se trata a de una división entre los que se preocupan por el fin del mundo y los que se preocupan por el fin del mes, como lo comentaba el ministro Borell en un reciente acto en Barcelona. Para el segundo grupo, pesa muy poco un discurso sobre el clima, los valores, incluso sobre la paz. Sobre todo, si las palabras son de las ‘elites de Bruselas con traje y corbata’. Este grupo es más receptivo a un discurso euroescéptico, nacionalista (un discurso del repliegue) y anti-élites (sin saber lo que significa la palabra élites. De esta manera, sus preocupaciones legítimas se ven explotadas por líderes populistas que se presentan como la voz del “pueblo”, jugando con las emociones, polarizando aún más el debate – y la gente – pero al final sin real alternativa creíble (como nos lo enseñan las lecciones de la historia). Europa no puede abandonar a este grupo. Ha de mantener y promover la adhesión de todos los ciudadanos al proyecto europeo.

¿Cómo promover la (re)adhesión de los ciudadanos al proyecto europeo?

Ya hemos mencionado algunas ideas y solo mencionaré algunas para iniciar el debate:  A pesar de las dificultades competenciales, mejorar la Comunicación, una comunicación mejor segmentada, Europa debe hablar a la mente y al corazón de los europeos; llevar una respuesta al tema de las identidades. La educación a la ciudadanía europea es clave, incluido por el desarrollo de un curso común de historia europea. Desarrollar y reforzar aún más la ciudadanía europea. Mas intercambios para que la gente vaya a conocer su vecino (ampliación del Erasmus). Medidas pan-europeas que tal y como un salario mínimo a escala europea. Reforzar la proximidad de y el vínculo con las instituciones (e.g. listas transaccionales y mejor portabilidad los derechos).

Conclusión

Europa es pequeña por su territorio … pero es grande por sus valores, su diversidad, sus realizaciones y su historia incluyendo la paz y una ampliación que ha permitido la difusión de sus valores.

En este día del aniversario de la declaración de Robert Schuman, me toca referirme a las palabras de los padres fundadores de la Unión Europea. Necesitamos más Europa : “Europa no se construyó y hubo la guerra”.

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